Tuesday, October 10, 2006

EL CIELO DENTRO

DEMOLIDO COMPLETAMENTE!
20.11.2006

Era uno de los edificios que observaba con interés desde la micro, de vuelta de clases en mis tiempos de estudiante. Tenía unos miradores en la cubierta, para disfrutar de la vieja Alameda. Hoy no queda nada de eso. Ha sido vaciado completamente. Las hojas de las ventanas cuelgan como equilibristas, los balcones dan paso al cielo abierto. Solo queda una triste piel sin contenido. Una frágil cáscara tambaleante. Viene desarmándose de arriba abajo, cosa que parece inevitable. Lo rodea un cierro de OSB como un biombo que oculta una vergüenza. Quizás qué pensarán hacer con él. Cualquiera diría que las numerosas fachadas que se encuentran en este estado serán recuperadas, que algún colega se encuentra en alguna oficina proyectando un reciclaje, pero casi nunca ocurre así. Lo corriente es que queden abandonadas, algunas por años, como el viejo Mercurio al "amparo" de una condición legal. No es la idea de este blog hablar de Ley de Monumentos, zonas típicas, inmuebles de conservación histórica u otras yerbas. Simplemente se trata de caminar, recopilar, exhibir y manifestar. Pero hablando a medio camino entre arquitecto y transeúnte. Acá en José Toribio Medina con Alameda, el transeúnte que soy se sorprendió. Nunca imaginé que éste inmueble sufriría esta destrucción. No porque el edificio tuviera alguna "ventaja" respecto a otros que caen en el deterioro, sino porque siempre que me fijé en él estaba en uso y de pronto aparece así, desguazado. Cada cosa en él tenía, "tiene" perdón, su atractivo particular, los conjuntos de ventanas estrechamente verticales en ambas fachadas, el amplio medio punto del balcón del segundo piso en el ochavo, las ventanas "treboladas" y las seudo hornacinas a cada lado, las galerías de la cubierta, la gran ventana medio punto por Alameda, los balaustres sólidos y leves en segundo y tercer piso, el palillaje ojival de las ventanas. Tantos elementos disímiles pero sin embargo armonizados. Algunos artistas modernos han trazado jeroglíficos entre ventanas, ¿ejercitarán alguna escritura delictiva? ¿algún abecedario de asaltantes? No creo, ya no queda nada que llevarse. Solo falta seguir desguazando. La galería sobre la cornisa superior por José T. Medina ya está cayendo. ¿Cuando empezará a caer el resto?. El cierro en OSB es preocupante, ¿qué nos dice?: cuidado, derrumbe inminente?. Yo diría: cuidado, menoscabo urbano inminente.

Monday, October 09, 2006

TORREON ESQUINA


Camino a la oficina desde hace años me sorprende esta esquina en Calle Dieciocho con Rosales, a metros del Palacio Cousiño. Es curioso ver un edificio que, al parecer sin mucha atención y cuidado, se mantenga en condiciones aceptables. Tampoco es frecuente ver que se mantengan en su lugar balaustres, cornisas, pilastras, hojalaterías, etc. En esta esquina se producen leves desfases de líneas de edificación y ejes de calles que dan al gran torreón de esquina de éste edificio un protagonismo inevitable. Ya sea aproximándose desde el sur por Diceciocho, del oriente o poniente por Rosales, la presencia sólida del torreón es absoluta. Y al color natural del revoque exterior, se hace más sólido y grave en su actitud. Los dorados del atardecer encienden además el óxido de la cubierta del torreón y los muros como un amargo café a contraluz.

El edificio en si es un cuerpo simple con un paralelepípedo fuerte en la esquina, coronado por una cúpula mansarda que parece un farol. O mejor dicho es un torreón acompañado en sus líneas sólidas, cúbicas, rectas, por la masa disciplinada del resto del cuerpo. El zócalo es bajo, por lo que las ventanas están al alcance del peatón, lo que creo suaviza la imagen marcial del conjunto. Y el torreón tiene 2 pisos como el resto del edificio, quedando una porción sólida importante sobre el dintel de segundo piso hasta la cornisa superior, lo que aumenta la sensación de peso o gravidez del cuerpo principal con una cierta tensión. Un peso no solo descansa rotundamente sobre el piso, sino que en alguna medida también pende sobre la calle.

No imagino que reservará el destino a este edificio magnífico. Comprando una bebida en uno de los almacenes del 1er piso se aprecia un interior aun conservado. Puede ser que renazca de la mano de alguna institución que lo aprecie, o desaparezca en el limbo de los inmuebles de "interés". Aunque lo rescate una mano sabia, vale la pena que le respeten esa actitud grave y sólida, sus colores y revoques áridos. No vaya a ser que tratando de darle una manito de gato, de darle colores "vivos", lo conviertan en una torta, como ocurre a veces con los edificios con historia.

Saturday, October 07, 2006


DIEZ Y OCHO 133

Esta fachada a punto de desplomarse es lo que queda del inmueble ubicado, tal como alguien escribió en su acceso, en "Diez y ocho" (sic) N°133, en plena zona típica. Le han puesto una especie de arnés para que no termine desmayándose sobre la calle. Hoy vive una familia pobre entre las tristes ruinas de este palacio. Hace casi 100 años debió vivir alguna de las más ricas de Chile. Esta fachada, como tantas otras de Santiago, simplemente espera la mano demoledora del terremoto que le dará el golpe de gracia. De paso, resolverá su "protegido" estado actual. Así es la vida de algunas obras de nuestro patrimonio, esperar una muerte segura. Hay gente eso si que le encuentra utilidad a esta veterana casona, lo dicen los afiches colgados de sus ventanas. Tal vez alguien encuentre una mejor forma de rescatar para Santiago esta fachada mal herida.