Sunday, November 12, 2006

VENTANAS CERRADAS

Otro edificio tras un biombo. Otra esquina en destrucción. El catalán José Forteza a principios del siglo XX aportó a la ciudad este inmueble, además de otros tantos (Colegio Hispano Americano, el Palacio Undurraga, demolido, entre otros). Fue Profesor de las Escuelas de Arquitectura de la Universidad de Chile y Universidad Católica y llegó a Chile durante el Gobierno de Don José M. Balmaceda en 1888.

En la esquina de Compañía con Riquelme se emplaza este edificio en ruinas, algo roído ya por los años y el olvido. Algo descascarado y fisurado. 13 ventanas verticalmente magníficas se suceden a lo largo del segundo piso, algunas destacan en el balcón esquina o en la fachada principal por Compañía, entre pilastras y el frontón curvo.

El primer piso repite la serie con 10 puertas de comercios. Puertas cerradas, en todo caso, tal vez para siempre. Ocultas por un biombo, al igual que las ventanas, la mayor parte de ellas con sus postigos cerrados, como los ojos cerrados de un condenado. Postigos cerrados para que los recuerdos que lo habitan no se escapen. Tal vez esos recuerdos han cerrado herméticamente las ventanas, en un vano intento por evitar que las hordas del progreso lo invadan destrozando la memoria con su violento paso.

¿Y qué profanador horadó sus murallas del primer piso, alrededor de la esquina? Algún trofeo de guerra se llevó el olvido saqueador. ¿Cuándo caerá este edificio? alguien debe estar esperando aquello. La ubicación es espectacular, "a pasos del metro, de la autopista central y del centro de la ciudad". Son esos apetitos los que al parecer lo devoran de a poco, como si fuera esta una ciudad caníbal, donde el que tropieza y cae, ya no se levanta.

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